Se miró desnuda, en un nuevo lugar, se sintió perdida,
fuera de sí.
Ella, única y moribunda, sus tímidos pasos dejaron de encogerse.
Sí, se miró desnuda, sola en un nuevo lugar.
Tanto tiempo se negó a la esperanza, a la ilusión,
tanto como se negó a creer que no tenía remedio,
que no había sueños.
Se negó al tiempo, a vivir con esperanza,
a eso que es lo último que muere
así como lo primero que mata.
Nunca se entregó a la esperanza.
Sesenta y cuatro
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Soñé que conducía una camioneta pickup a baja velocidad, que sin razón,
tal vez un semáforo en rojo, no lo recuerdo, detuve. Volteé a ver al
frente, había...
Hace 8 años
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